07 Abr 2018

Innovación empresarial: ¿Cómo construirla y afianzarla?

07.04.2018

El profesor Srikant M. Datar, decano del Harvard Innovation Lab, considera que la metodología Design Thinking se ha convertido en una forma de enfocar la resolución de problemas desde la perspectiva de la creatividad y la utilización de métodos de trabajo no convencionales. No obstante, este método no es necesariamente un concepto nuevo.

Según Karl Maslo, ex CEO de EXSA, empresa peruana que generó innovación desde una industria tradicional, si se hace una rápida revisión de la historia, uno se encontrará con mentes brillantes que desarrollaron soluciones útiles a problemas reales a partir de este mismo enfoque. Por ejemplo, destaca Maslo, el descubrimiento del fuego, el desarrollo del Internet y otros inventos que hoy vemos como normales en la vida cotidiana, fueron soluciones concebidas en el marco de Design Thinking.

Ahora que la innovación se ha convertido en la única posibilidad de convertir modelos de negocio obsoletos en nichos con alto potencial de crecimiento, de ser más productivos, eficientes y competitivos. Es importante que las áreas que se involucrarán en este proceso determinen qué comprenden por innovación, ya que uno de los pasos imprescindibles para la creación de una estrategia es construir un lenguaje común.

En ese sentido, no siempre es fácil llegar a una misma definición, sobre todo porque las personas proceden de diferentes áreas, sectores o culturas. Por eso, es importante definir, desde la alta dirección, qué es o no es innovación. Dicho concepto deberá ser personalizado, claro, concreto y compartido por toda la organización. Sin la creación de un lenguaje común, se elevan las posibilidades de futuros malos entendidos y confusiones.

PARTE DEL ADN

A diferencia de las empresas que innovan de forma puntual, existen otras empresas que sistematizan sus ideas innovadoras y pasan a ser parte de su cultura, lo que comúnmente los líderes empresariales llaman ADN. En estos casos, la innovación se transforma en uno de sus elementos diferenciadores y en un mecanismo de creación de valor que les permitirá ser más competitivas o productivas como organizaciones.

Sin embargo, convertirse en una empresa innovadora no es fácil. Se debe considerar que los directorios de las empresas están conformados por personas que buscan rentabilidad y retorno antes que eficiencia. Y, como este es un proceso de largo aliento y de mucho riesgo, no todos los directores apuestan por definir una estrategia para innovar o convertirla en parte de la cultura.

Por esa razón, para Xavier Camps Coma, experto en metodologías de Desing Thinking y diseño de estrategias de innovación para empresas, será clave crear las condiciones necesarias para complementar la gestión operativa con la gestión innovadora (explorar nuevas oportunidades para generar una rentabilidad futura)

Para lograrlo, según Camps Coma, será fundamental disponer de las personas adecuadas y crear un entorno que fomente y apoye las conductas necesarias para innovar de forma sostenible. En la búsqueda de ese ecosistema se deben tener en cuenta diferentes aspectos, como la estrategia de innovación, encargada de marcar el rumbo de los esfuerzos de innovación. Esta deberá estar alineada con la estrategia del negocio. Para asegurar de que ambas vayan por el mismo camino se deben responder ciertas interrogantes:

  • Áreas estratégicas: ¿dónde seremos activos?
  • Herramientas: ¿qué medios utilizaremos para llegar a ello?
  • Diferenciadores: ¿cómo seremos competitivos en el mercado?
  • Programación: ¿cuál será nuestra velocidad y secuencia de movimientos?
  • Lógica económica: ¿cómo obtendremos nuestros beneficios?

Una vez que se dispone de dicha información, asegura Camps Coma, ya se está en la posibilidad de formular una estrategia de innovación coherente con el negocio. Pero, más allá de la planificación, la estrategia no será más que tinta en el papel hasta que se asignen recursos: tiempo, personas y fondos. Aun así, como es sabido, nada garantiza el éxito, pero sí se le envía a la organización un mensaje claro: la innovación es una prioridad para la empresa, más allá de los discursos amables y políticamente correctos. Para convencer al directorio, el especialista Camps recomienda asignar recursos a los proyectos por tramos, hasta la obtención de hitos o resultados medibles, para determinar si se deberá seguir invirtiendo en el siguiente tramo del proyecto.

Cabe recordar en este punto lo que señaló Steve Jobs en el documental “The Lost Interview”, respecto de las personas enfocadas en el producto. Según Jobs, las compañías de consumo masivo o las firmas exitosas en el rubro de la tecnología, terminaban al mando de personas relacionadas a las ventas o el marketing, excluyendo de la toma de decisiones a los profesionales encargados del diseño del producto. El efecto negativo de situaciones como estas es que las empresas olvidan como hacer grandes productos. “La sensibilidad y la genialidad del producto que los llevó a una posición de monopolio se arruina por la gente que maneja estas compañías”, explica Jobs. Es decir, muchas veces la innovación no depende tanto de procesos o metodologías sino de las personas.

FASES DE LA INNOVACIÓN

Karl Maslo, quien participó en una clase privada del profesor Datar en el Harvard Club of Boston, la cual estaba compuesta por un grupo de graduados de Harvard Business School, cuenta que el profesor Datar señaló que innovar no solo es hacer cosas nuevas, sino encontrar soluciones útiles. “La limitación de las personas para encontrar soluciones innovadoras se debe a una fijación funcional: un sesgo cognitivo que limita a una persona a usar un objeto solamente en la forma tradicional”, escribe Maslo en un artículo titulado “¿Cómo encontrar soluciones innovadoras?”. Para superar esa fijación funcional, Datar propone evitar el enfoque típico para solucionar un problema y sugiere cuatro pasos para pasar del problema a la solución:

1. CLASIFICAR. Observar a detalle el problema para identificar sus “insights”, esos pensamientos que llegan a la cabeza de uno cuando enfrenta una situación que busca solucionar. El conocimiento del problema te permite verlo desde otros ángulos y replantearlo hasta encontrar un área de oportunidad.

2. IDEAR. Generar ideas es el paso previo a generar soluciones. Se necesita un equipo multidisciplinario y colaboradores que destaquen como creativos y divergentes. Luego debemos generar discusión de una gran cantidad de propuestas y alentar las ideas más disruptivas.

3. DESARROLLAR. Una vez identificadas y seleccionadas las ideas más interesantes, debemos empezar a desarrollarlas. Lo mejor es trabajar con prototipos. Empezar con lápiz y papel, plastilina o legos. Llevar las ideas al plano real para testearlas, identificar errores y perfeccionarlas, para así encontrar la solución definitiva.

4. IMPLEMENTAR. Poner en marcha la solución encontrada por el equipo y acercarla a los usuarios para ponerla en práctica. Es en este punto en el que el producto, el servicio o la solución enfrentará situaciones reales. Se debe tener claro que hasta este punto la solución no está al 100% sino que está aún en proceso de mejorar

5. FEEDBACK. Debemos estar atentos al feedback que recibamos, positivo y sobre todo negativo. Gracias al contrate de esta información se verá si la solución llegó a cumplir sus objetivos, si fue efectiva o insuficiente. Es en este punto en el que producto recibirán mejoras para ser relanzado con más éxito al mercado.

Para Maslo, el camino de innovar no termina al encontrar una solución útil. Recién comienza. “Los clientes esperarán más y la competencia querrá superarnos. Debemos estar alerta, atentos y activos. Las sesiones de innovación en equipo no deben realizarse solo cuando se necesita superar un problema, sino que deben ser parte de nuestro día a día. Innovar es nunca dejar de hacerlo”.

Diario: El Comercio

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