09 Abr 2018

Economía colaborativa: ¿favorece o potencia a las industrias?

09.04.2018

Ernesto Balarezo empezó hace cuatro años a invertir en el emprendimiento de un joven con mucho ímpetu, que coincidentemente se llamaba igual que él. “Nos conocimos con mi tocayo de casualidad”, comenta Balarezo, quien por ese entonces estaba buscando alternativas de inversión. Como le atraían las inversiones en real state, pensó que Comunal Coworking tenía muchas probabilidades de convertirse en un gran emprendimiento. Pero, en ese momento, Balarezo afirma que invirtió más en quien ahora es su socio que en la empresa. “Invertí más en Ernesto De Olazábal que en el negocio. Vi a un chico entusiasta, con hambre, que creía en esta empresa. Me gustó y desde entonces el camino ha sido espectacular. Cuando se requirió más capital, puse un poquito más y así me fui involucrando cada vez más”, comenta Balarezo.

Tras salir del sector minero, y de un breve paso por el Estado, De Olazábal lo invitó a convertirse en algo más que uno de los inversionistas. Interesado en temas de innovación, en cómo las economías colaborativas están cambiando el mundo, en comprender el rol de las nuevas generaciones en la transformación de los negocios, introdujo a Comunal su experiencia en un sector tradicional como la minería, aportando una visión estratégica para proyectar el crecimiento de la startup. Hoy, como director de Comunal, vinculado a los temas financieros de la empresa y de crecimiento local y regional, Balarezo hace un análisis sobre el balance que puede existir ente los sectores tradicionales y las nuevas tecnologías, a partir del aprendizaje mutuo.

¿Se pueden complementar las industrias tradicionales con las nuevas industrias
Sí, soy una prueba viviente de ello. Vengo de una industria tradicional, muy tradicional, como es la minería metálica y no metálica. Durante 20 años de mi vida me dediqué a ese rubro y ahora estoy en Comunal Coworking, contribuyendo con este emprendimiento desde mi experiencia.

¿Cuál su aporte, viniendo de una industria tradicional a una startup?
Quienes venimos de una industria tradicional traemos más experiencia, somos un poquito más viejos que los chicos que recién empiezan estos emprendimientos nuevos, así que los ayudamos a balancear un poquito ese ímpetu, a poner un poquito de freno, pero también nos contagiamos de la agilidad, la velocidad y el atrevimiento de tomar decisiones audaces de negocio.

¿Una startup en el mundo de la economía colaborativa, si crece mucho, tiende a adoptar la burocracia o lentitud de las empresas más tradicionales?
Si una startup crece mucho, sin bases sólidas, lo más probable es que no le vaya tan bien. Esa fue una de las razones por las cuales decidí involucrarme en Comunal, ya no solo como inversionista. Y fue justamente para ayudar a crear esas bases sólidas, porque queremos hacer crecer a esta organización, pero con sistemas contables bien manejados que reflejen la realidad, sistemas de contrataciones, sistemas logísticos. Este es un rubro en el que la logística es muy importante.

¿Qué encontró cuando llego aquí a trabajar, ya no solo como inversionista?
Muchas ganas y un lindo equipo. Personalmente he invertido en el equipo de Comunal. Mi socio, Ernesto de Olazábal, mi socia, Mali Goicochea, tienen muchísima fuerza, muchísimas ganas. Pero no encontré una organización con 20 de nota en lo que es Planeamiento Financiero. Ahí es que decido enfocarme, por eso es que decido ayudar en el tema de proyectar las finanzas, sobre cómo íbamos a crecer y hacia a dónde íbamos a crecer. Entonces, con el ímpetu de ellos dos, que son los que saben, que son los que quieren dirigir la empresa a la estratósfera, y yo poniendo las bases, trayendo un poco de plata no solo mía sino principalmente de un socio grande, que es el Grupo Wiese. Ese es mi principal aporte.

Para que un grupo grande y de orígenes más tradicionales, ¿diría que fue determinante encontrar una persona que viene de industrias similares?
Creo que es una combinación. Este es un equipo súper bueno porque tiene de todo, pero somos ante todo un equipo. Si uno tambalea nos caemos. Yo no tengo lo que ellos tienen y ellos no tienen lo que yo tengo. Así nos complementamos muy bien y no nos pisamos los callos. Yo no me meto en la parte operativa. El gerente general y la gerente de operaciones son ellos, ellos deciden, ellos dirigen el día a día. Yo estoy más en la parte del crecimiento con el socio que hemos traído, y ahora vemos la internacionalización de Comunal. Es un complemento.

Entonces, ¿ve en este modelo una forma de que las corporaciones entren al sector de las economías colaborativas?
Totalmente. Los ejemplos más clásicos son Airbnb y Uber, que básicamente conectan a personas que tiene servicios y bienes en tiempo ocioso con personas que los necesitan, a través de internet o la web. Pero, hoy en día, las economías colaborativas han pasado del online al offline. Esta modalidad se ha introducido a sectores y negocios tradicionales, como es nuestro caso, que estamos en el mundo inmobiliario: hay dueños de oficinas, de metros cuadrados, y nosotros, que se los queremos alquilar a personas que lo necesitan, pero con una propuesta de valor.

Conversaba con un CEO de una empresa grande en el rubro del consumo masivo y me comentaba que, si bien la transformación digital es importante, su empresa prefiere ir más lento y esperar a ver qué pasa en otras industrias tradicionales para ver qué cambios implementar si es que lo necesitan. ¿Coincide con esa visión?

La rapidez y el dinamismo son buenos y positivos tanto para las organizaciones tradicionales como para las corporaciones o los grupos económicos. Las industrias ágiles, modernas, como las que están en el rubro de las economías colaborativas, tienen estas características. Pero hoy el dinamismo y la agilidad se pueden encontrar también en empresas más tradicionales. Pero ojo, el dinamismo y la agilidad deben venir de la mano del criterio, de la experiencia, deben tener fundamentos bien dados. Nada de “ya ganaremos plata”, sino, “oye, ¿cómo hacemos para ganar plata hoy día?”. Se cometen errores por no ser dinámicos, pero también por no tener fundamentos sólidos.

¿Qué ha aprendido en este tiempo que ha estado en Comunal? 
Voy a cumplir 51 años. Mis socios tienen 32 y 35 años. He aprendido hacia donde está yendo el mundo. Vengo de la minería, a la cual le debo muchísimo. Y, si bien es una industria más tradicional, existe mucha innovación y estamos a la vanguardia en muchos temas. Pero diría que mientras que nosotros estamos queriendo ver qué pasará en el mundo en los próximos 20 o 30 años, los jóvenes con los que yo trabajo están mirando los próximos 60 años. He aprendido a contagiarme de esas ganas de hacer cosas, a no quejarme tanto. El grupo de jóvenes con los que trabajo no se quejan de la política, no se quejan del Gobierno, no están hablando de lo malo, sino de todo lo que pueden hacer, de todo lo que pueden lograr, de las oportunidades que hay.

¿Qué buscan corporaciones como el Grupo Wiese cuando invierten en empresas en el mundo de las startups o la economía colaborativa?
El Grupo Wiesse es el ejemplo de una corporación tradicional que está viendo nuevos negocios, nuevas oportunidades, nuevas formas de hacer las cosas. El Grupo Wiese está invirtiendo en un equipo que ve sólido, con fundamentos, con un negocio que funciona y que tiene futuro. Es un ejemplo bonito de cómo un grupo tradicional participa en industrias no tan comunes, que seguramente convivirán en un futuro próximo con sus negocios tradicionales, pero también van a aprovechar a la juventud que viene con todas estas ideas novedosas que van a hacer dinero, que van a hacer empresa, que van a dar trabajo a muchísima gente y que además están solucionando el problema de miles de usuarios. Es otra mentalidad.

 Fuente: Diario El Comercio

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